Isadora Duncan

Nota publicada en REVISTA FANGO febrero de 2012.

Bailarina y revolucionaria




Precursora de la danza moderna. Liberó a los bailarines de las restricciones de la danza clásica. Hay muchísimas biografías escritas acerca de ella, dejo un enorme legado, fue una vanguardista. Escribió su biografía que fue publicada en 1926 y titulada “Mi Vida”.

Nace en San Francisco en el año 1878, su nombre original fue Ángela pero con el correr de los años y dada la influencia clásica de su madre adopto el nombre de Isadora. A los 10 años de edad deja la escuela para dedicarse a la danza, ya que a los 5 años anuncia a su familia que será bailarina y revolucionaria.

Expresa en una oportunidad:
"Nací a la orilla del mar. Mi primera idea del movimiento y de la danza me ha venido seguramente del ritmo de las olas…".



Su arte expresa la influencia artística de su madre y la obsesiva ausencia de su padre, estos se divorciarían a temprana edad de Isadora, dejando esta separación una marca de vació en ella.

A los 17 años viajó a Nueva York para comenzar su trabajo con la danza y se incorpora a la Compañía de Agustín Daly; 2 años más tarde no conforme con la Compañía, dado que quería más, viaja con sus hermanos y su madre a Europa. Cuentan las crónicas que llegaron como una trouppe de artistas ambulantes donde su madre tocaba el piano, su hermano la flauta y su hermana daba impresionantes discursos. Cuenta su biografía acerca de su peregrinaje artístico en ese continente: "Nos levantábamos a las cinco de la mañana; tal era nuestra fiebre por conocer París. Empezábamos el día bailando en los jardines de Luxemburgo, caminábamos kilómetros a través de París y nos pasábamos horas enteras en el Louvre. Raymond tenía ya una cartera cubierta de dibujos de todos los vasos griegos; invertíamos tanto tiempo en la sala de los vasos griegos que el guardia empezó a sospechar, y cuando le expliqué por medio de una pantomima, que yo iba únicamente a bailar, acordó que se trataba de locos inofensivos y nos dejó solos".  Así comienzan una serie de viajes donde descubre Italia y el Renacimiento embelezándose con la obra de Botticelli. Es fuertemente influenciada no solo por la pintura con la cual toma en contacto en los países que visita, también aporta a su arte la influencia que recibe de adolescente leyendo a Nietzsche, Whitman, Keats y escuchando músicos como Beethoven, Schumann, Schubert y Mozart.

El mundo estaba sufriendo todo tipo de cambios, justo ahí a fines de del siglo XIX y principios del XX; la revolución industrial en Inglaterra que luego se abriría paso al resto del mundo. En Rusia el derrocamiento de la autocracia por parte del grupo llamado Soviets, liderado por obreros, soldados y campesinos a favor de la democracia. Estados Unidos en un creciente desarrollo social y económico comienza a expandirse y a ganar territorios. La primer Guerra Mundial. El arte esta pasando del Impresionismo al Postimpresionismo para acentuar aún más la realidad de la vida cotidiana en la obra y darle a esta más subjetividad acerca del mundo.

Isadora también traerá un cambio al mundo, liberando la mente de las restricciones de la danza clásica. Uniendo mente y espíritu como ella expresaba en una oportunidad en la que viaja a conocer a Ana Pavlova en el año 1905, relata en sus memorias: "Encontré a Pavlova de pie con su vestido de tul practicando en la barra, sometiéndose a la gimnasia más rigurosa, mientras que un viejo caballero con un violín marcaba el tiempo y la exhortaba a realizar mayores esfuerzos; era el legendario maestro Petipa. Me senté y durante tres horas observé tensa y perpleja los sorprendentes ejercicios de Pavlova, que parecía ser de acero elástico. Su hermoso rostro adoptó las líneas severas del mártir. No paró ni un solo instante. Todo su entrenamiento parecía estar destinado a separar por completo la mente de los movimientos gimnásticos del cuerpo. La mente debía alejarse de esa rigurosa disciplina muscular. Esto era justamente todo lo contrario de las teorías sobre las que yo había fundado mi escuela un año antes. Lo que yo pretendía es que mente y espíritu fuesen los motores del cuerpo y lo elevasen sin esfuerzo aparente hacia la luz."

Su escuela y filosofía están fundamentadas sobre cánones de las estatuas y las pinturas de la Grecia clásica además de que sentía la necesidad de mostrar la belleza del cuerpo humano en comunión con el entorno natural, la danza como la armonía del movimiento. Planteaba que la vida debía de ser expresada siguiendo el ejemplo de la naturaleza, como ser el movimiento de las nubes, el viento y el mar. Bailaba descalza o con sandalias, de túnica y sin maquillaje, los críticos que si bien reconocían un arte incomparable no aprobaban su forma. Esta mujer ya era para entonces una bailarina revolucionaria.

Europa la aclamaba, la nueva estrella de la danza innovadora por conjugar cuerpo y espíritu es denominada “La ninfa”.

En oposición a su exitosa carrera la vida personal de Isadora fue un desatino, se decía que ella cargaba con una maldición que arrastraba a la muerte a todo el que ella amaba. Su primer amor el polaco Iván Mirosky al tiempo de separase de ella fue victima de fiebres malignas encontrando así la muerte.

Agobiada la Ninfa por los ensayos, deja a Deirdre y Patrick sus dos hijos a cargo de su institutriz;  camino a Versalles el chofer de ellos pierde el control de los frenos cayendo en las aguas profundas del Sena, los niños mueren ahogados. Ella declara: "Al dejarlos en el coche, mi Deirdre colocó los labios contra los cristales de la ventanilla; yo me incliné y besé el vidrio en el sitio mismo donde ella tenía puesta la boca. Entonces, el frío del cristal me produjo una rara impresión e hizo que me recorriese un estremecimiento".




Consideró el suicido en varias oportunidades, ya que esta tragedia azoto a Isadora, esta expresó: "Si esta desgracia hubiera ocurrido antes, yo hubiese podido vencerla; si más tarde, no habría sido tan terrible, pero en aquel momento, en plena madurez de mi vida, me aniquiló"; interrumpió su carrera como bailarina y se dedico de lleno a la enseñanza, convencida de que los niños de su escuela la necesitaban. Además  participó en varias obras benéficas con la idea de llevar la danza a diferentes países, lo que la conduce a Moscú donde conoce al poeta y cantor de la Revolución rusa de 1917 Sergei Esenin con quien se casa, viajan a EE.UU. y este se sume en el alcohol y la nostalgia por su país, de vuelta  a Moscú se divorcian, a los dos años este se suicida en un hotel de Leningrado ahorcándose.

La ninfa decide volver a los escenarios con una serie de recitales que resultaron en fracaso, comienza a sufrir el abandono por parte de aquel público que tiempo antes tanto la había aclamado. Entonces se retira a Niza donde termina su biografía y comienza escribir su obra “El arte y la danza” que será publicada en 1928.
A esta alma que recorrió el mundo llevando la innovación de su arte, que revoluciono la danza, que amo todo lo que tuvo, que sufrió profundamente por todo lo que perdió, la esperaba una muerte dramática.

Sale de paseo en su Bugatti (lujoso auto de la época) con su amante un joven y guapo mecánico italiano -Benoît Falchetto- al que irónicamente llamaba “Bugatti”, estos recorrían veloz la Promenade des Anglais, cuando su larga y roja chalina se enreda en los radios de las ruedas estrangulándola. Muere el 14 de setiembre de 1927 a los 49 años.
Relatan las crónicas que ese día se despidió de sus amigos diciendo: “Je vais à l'amour” (“Me voy al amor”).

Esta mujer fue cuanto se propuso en la vida, no cayo nunca ni en sus peores momentos y camino a su lecho de muerte anunció con la vitalidad y fuerza que la caracterizaban que partiría rumbo al amor. 



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